El remate peten (2018)

Recuerdo este viaje, me levante a eso de las 7 Am , nuestra hora de salida era las 9 AM, segun mis calculos ibamos a llegar a eso de las 8 PM a Petén.

Lo que más me preguntaba era “¿Que voy hacer con tantas horas de viaje?”, pero pues al ver tantos paisajes y los diferentes contrastes que tiene nuestro país, me distraje, siendo más concretos (No sentí el tiempo), cuando menos me di cuenta estábamos llegando al hotel.

Después de cenar me fui directo a la cama, desperté temprano a observar el paisaje y me di cuenta de esto;

Lago petén itzá

“Hermoso e imponente”, fue lo primero que pensé cuando lo observe, a unos metros me acerque a desayunar a un restaurante que se llama “El árbol”;

Acá sucedía de todo menos intranquilidad, el lugar era cálido, la comida era demasiado buena y el servicio bastante bueno, me quede muy satisfecho, Petén se me estaba haciendo con la imagen de lejanía pero que era buena, al parecer estar lejos no es tan malo, después de comer muy bien, me dirigía al parque Tikal (El motivo de mi viaje), llegue y camine (Demasiado), el sol estaba fuerte y la humedad era demasiada, pero llegue al icono del parque “El Gran Jaguar”.

Me asombra imaginar todo lo que se necesito para construir no solo material si no también mental, sinceramente mágico. El clímax del viaje no es solo conocer si no también disfrutar, disfrutar para lo poco que somos y lo mucho que tenemos por descubrir. Guatemala un país que tiene muchos problemas, como cualquier otro trata de salir adelante, estos espacios son como burbujas congeladas en un tiempo hermoso, cálido y tranquilo, que hacen recordar lo que somos y de donde venimos, El clima es bastante caluroso, son muchas horas de viaje pero las experiencias que te llevarás de regreso no tienen precio, Petén me deja piquetes de zancudos, zapatos llenos de lodo, ropa sucia pero me dejo recuerdos, fotografías y muchas historias que se van conmigo tan valiosas como cualquier lingote de oro.

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